June 2005


Hace varios años atrás (aproximadamente diez), mientras dictaba un curso de SIG, uno de mis alumnos (de Ingenierí­a Civil Industrial, de la Universidad de Concepción), me prestó un libro “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva” de Stephen R. Covey, al llegar aproximadamente a la mitad de su lectura y convencido que sería una buena incorporación a mi biblioteca, lo compré y pude devolver el volumen prestado.
Algunos días atrás compre un nuevo libro “El 8° hábito, de la efectividad a la grandeza” del mismo autor. Ahora espero sistematizar aquí­, el gran número de comentarios (de ambos libros), que seguro la lectura me generará.

Stephen R. Covey
http://www.stephencovey.com/

Leí­a un artí­culo de Fernando Flores en su Blog [El artí­culo], sobre la Ley de Moore y pensaba en una clase que debí­a dictar sobre la probabilidad de ocurrir de eventos independientes, cuando vino a mi mente la Ley de Murphy [El origen de la Ley de Murphy].

La Ley de Moore se refiere a la tasa de aumento del número de transistores en un procesador, es decir al aumento en la complejidad de los procesadores (se espera que dicho incremento aumente la capacidad de cálculo). Por otro lado la Ley de Murphy se refiere, al menos así­ la interpreto, a que en ambientes muy complejos, en los cuales se requiere que un muy gran número de eventos salgan todos bien para que el resultado sea el esperado. Si existe en ellos la más pequeña probabilidad de salir mal, finalmente algo saldrá mal.

En resumen, intentando lograr sistemas más poderosos, los hacemos más y más complejos, primero a nivel de hardware, luego a nivel de software, cada vez más dependientes de complejas interacciones entre maquinas y entre ellas y los usuarios. La pregunta es: ¿Sistemas cada vez más sometidos a la Ley de Murphy?